Albacete, naturaleza y cultura

Albacete es la región más populosa de toda Castilla -La Mancha, aunque todavía conserve sus antiguos rasgos manchegos. Entre ellos, su nombre que significa “la llanura”, una forma de renombrar su terreno cubierto por amplios horizontes.

Y entre esos eternos paisajes cubiertos por el sol, no sólo puede hallarse un importante patrimonio histórico/cultural, sino también un apasionante cultivo natural.

Lagunas de Ruidera

Las lagunas de Ruidera y su Parque Natural integran, de modo basto, la importante lista de zonas de atractiva flora y fauna. Ubicados en la provincia de Albacete, en límite con la Ciudad Real, otra de las provincias que componen la Comunidad de Castilla -La Mancha.

Quince son las lagunas que conforman el atractivo principal de este parque y que ocupan una extensión de 30 kilómetros a lo largo del Alto Guadiana.

Laguna Montaña en Parque Natural Ruidera
Laguna Montaña en Parque Natural Ruidera. Imagen de enriquelopezgarre en Pixabay

De por sí, único y en soledad, Ruidera es considerado un lugar – en cuanto paisaje y caudal- bellísimo, híbrido, con cantidad de especies por descubrir.

Una de sus particularidades más eximias es el color turquesa que habita en el agua del complejo lagunar. Cada una de ellas salpica – a veces inunda- a la otra provocando un derroche marítimo, similar al provocado por una cascada; un fenómeno provocado por las barreras travertínicas (un tipo de formación geológica).

Casacadas en las lagunas de Ruidera
Casacadas en las lagunas de Ruidera. Imagen de Fernando Espí en Pixabay

Los animales – en cuanto fauna- y la diversidad de especies de su flora – montés de encinares, sabinares, sotos, arboledas de álamos y vegetación palustre- proponen un espacio de diversidad biológica, irresistible para los turistas que llegan buscando el contacto con la naturaleza.

Tal es el esplendor de este sitio manchego que, en 1979, el gobierno local lo declaró Parque Natural, augurándose así la conservación póstuma de su patrimonio. Su entorno puede regalar al visitante el planeo del águila perdicerala garza imperial, el Barbo cabecicorto, el resonar del agua cayendo y todas las actividades que allí son ofrecidas.

Entre ellas: la oportunidad de recorrer y disfrutar del espacio haciendo senderismo, tomando clases de educación ambiental, practicando buceo o piragua, incursionando en la pesca o bañándose en las zonas dispuestas.

Todo este paquete turístico está ofrecido en las 3.722 hectáreas que tiene el parque.

El clima allí, como en todo el terreno de Castilla-La Mancha, es cálido y mediterráneo. Es por eso que, aquellos que decidan visitar el parque y sus lagunas, podrán disfrutar de lleno, sin preocuparse por el frío y las precipitaciones.

No sólo fue declarado Parque Natural, sino también Zona de Especial Protección para las Aves (1988) y Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda (1981).

Existe más de una posibilidad para poder recorrer el parque: transitando por la carretera que bordea las lagunas, o realizando alguna de las rutas senderistas (con guías turísticos) a bordo de vehículos 4 * 4.

Amén de la naturaleza, como eslabón principal, el hombre ha metido sus manos para generar restaurantes, casas rurales, hoteles, albergues, tiendas – en donde comprar productos de La Mancha-, y oficinas en donde hacerse eco de las excursiones programadas. Todos estos servicios disponibles para que el turista pueda disfrutar del verde con comodidad, confort y adrenalina.

En general, el parque puede recorrerse en libertad, sólo a resguardo de algunas zonas en las que viven algunas especies de la fauna local. Del mismo modo el acceso a las lagunas de Ruidera. Y, son las mismas lagunas las que forman un sistema fluvial y lacustre sostenido por las represas naturales.

Los seguidores del arte y la cultura podrán sentirse satisfechos de conocer varios de los lugares citados en la obra “Don Quijote de la Mancha”, de Cervantes.

Castillo de Peñarroya

Limitando con el parque se halla el Castillo de Peñarroya, las ruinas del castillo de Rocafrida, la famosa cueva de Montesinos y la casa del Rey, en el pueblo de Ruidera.

Cada una de las quince lagunas recibe un nombre distinto.A saber: Embalse de Peñarroya, Canagosa, Coladilla, Cueva Morenilla, Del Rey, Colgada, Batana, Santos Morcillo, Salvadora, La Lengua, Redondilla, Taza, San Pedro, Tinaja y Tomilla.

El Parque Natural y sus lagunas revisten un espacio de gran interés para los turistas que llegan a Castilla-la Mancha, a la zona de Albacete, más peculiarmente.

Albacete

Como ya se ha dicho líneas arriba, Albacetea diferencia de otras provincias de la comunidad, como Toledo, se ha ido modernizando con el tiempo, sin por ello echar por la borda parte de la historia reflejada en sus edificios históricos.

Catedral de Albacete
Catedral de Albacete. Imagen de Jose Maria Mondejar Martinez en Pixabay

La Posada del Rosario, el Recinto Ferial de los siglos XII Y XVII y el Museo Arqueológico son sitios en donde recorrer palmo a palmo los orígenes prehistóricos de la ciudad.A su vez, se pueden visitar los edificios apostados en la calle Marqués de Mollins y el paraje de Lodares.

Asimismo, muchos turistas eligen hospedarse en Chinchilla de Montearagón, pueblo ubicado en una colina coronada por las murallas de un castillo. Y es codiciado no sólo por su bella situación geográfica sino por los trozos de historia (siglo XV y XVI) que por allí deambulan. Fácil es hallarlos en la iglesia Santa María del Salvador y en el Ayuntamiento de fachada gótica-renacentista.

También recibe gran cantidad de visitantes el poblado de Almansa, dominado por un imponente castillo encaramado sobre una roca caliza. Aquí, la Plaza Mayor, y los edificios góticos son de la partida turística.

Villarobledo es otro de los sitios con importante afluencia. Vieja población hidalga de aire tradicional, famosa por sus tinajas y por ser exponente de la vocación vitivinícola de la comarca.

Por último, es de destacar el pueblo de Alcalá del Júcar, asentado en el flanco de una colina ceñida por el Júcar, presentando una perspectiva de gran encanto al que se le añaden casas excavadas en la roca.

Así es Albacete moderno y popular; natural y rústico. Con un gran parque, extensas lagunas, pueblos culturales y asentamientos contemporáneos.

Se puede viajar hasta allí, planeando una estadía en su casco más urbano y terminar bañándose en las aguas de Ruidera. O al revés, planeando hacer senderismo por la zona de influencia del parque, y termina encantados por la belleza y la tranquilidad de alguno de los pueblos más antiguos de la provincia.

De cualquier modo en que se cumplimente el viaje, el turista no se arrepentirá de haber estado en Albacete.

5

No Responses

Write a response

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.