¿Qué hacer en Sigüenza?

Además de Toledo y la ruta del Quijote, la Comunidad de Castilla-La Mancha reserva otras sorpresas para el viajero. Una de ellas es el pueblo de Sigüenza. A pesar de contar sólo con aprox. 5.000 habitantes, la localidad posee un patrimonio envidiable.

Geográficamente situada sobre un valle, lo que explica el significado de etmológico de su nombre, cumplió un importante función defensiva de la Edad Media. Su trazado medieval se conserva pleno, y su historia estuvo ligada durante 600 años a su obispado.

Sede eclesiástica desde el siglo XII, la ciudad tiene en la Catedral Basílica de Santa María una de sus más importantes referencias.

Iniciada en el siglo XII, cuando el primer obispo de la ciudad, Bernardo de Agén, reconquistó la ciudad, hasta entonces bajo el poder musulmán, presenta una variedad de estilos correspondiente a su largo período constructivo.

La fachada principal es románica en su estructura, en las puertas y el rosetón, con complementos neoclásicos y barrocos. Las dos macizas torres le dan un aspecto de fortaleza militar; ya que se esperaba, en un principio, que también contara con esta función.

Qué ver en Sigüenza

Qué ver en Sigüenza

La llamada Puerta del Mercado, que da a la Plaza Mayor, también es del mismo estilo, resaltando el pórtico neoclásico del siglo XVIII. La conocida como torre del Gallo, de principios del siglo XV, fue en su origen una atalaya militar, transmitiendo señales que pudieran ser vistos desde el castillo de la ciudad.

El desaparecido gótico se observa sobre todo en el interior, principalmente en la nave central, construida en el siglo XV, ya en el período final del estilo. Así mismo, su interior resalta por el órgano que presenta, una auténtica obra de arte.

Otro de sus mayores atractivos es el sepulcro del “Doncel C.P. de Sigüenza”, una obra maestra de la estatuaria funeraria gótica. Representa la tumba de Martín Vázquez de Arce, aristócrata y militar del siglo XV, hecha de alabastro y policromada. Lo que más resalta en la escultura es su posición, ya que el difunto no se encuentra acostado, y sí recostado, en una actitud de lectura, algo innovador, ya que en la iconografía medieval en los libros esta postura estaba reservada a personajes eclesiásticos.

La Plaza Mayor renacentista fue mandada construir por el cardenal Mendoza, una de las figuras más influyentes del siglo XV en España. Su primitiva finalidad era la de acoger la tesorería, el ayuntamiento y el mercado de la villa.

En años posteriores, el edificios sufrió de varias reformas posteriores, y, prácticamente, fue destruido durante la guerra carlista del siglo XIX; así como en la guerra civil española, obligando a una completa restauración, basada en los planos y documentos antiguos que pudieron hallarse en el lugar. Actualmente, forma parte de la red de hoteles de Paradores Nacionales.

Desde Madrid, se puede tranquilamente visitar la ciudad, en una agradable excursión en tren, y pasar momentos inolvidables por uno de los pueblos más bellos de España. Sin duda, un sitio altamente recomendable para apreciar un poco de la arquitectura medieval de la región.

 

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