Menorca, el paraíso está muy cerca

Cuando el bolsillo no cede más de lo que querríamos pero nuestra necesidad de desconectar aprieta, no es necesario dejarse el sueldo de más de un mes para sentirse en el paraíso. Quizá más adelante podremos permitirnos el lujo de ir a República Dominicana, la Riviera Maya o las islas Mauricio, pero también hay opciones cercanas.

Entre las islas y zonas de costa cercanas a Europa, Menorca es un pequeño paraíso más que recomendable. Al lado de su prima mayor, Mallorca, mucho más urbanizada, Menorca cuenta con un aspecto virgen que permite una tranquilidad relativamente fácil de encontrar.

Hay varias recomendaciones que quizá os puedan interesar. Para empezar, es interesante que antes de viajar a la isla contrates un coche de alquiler para desplazarte por allí. En el mismo puerto de Mahón hay varios lugares con coches de poca cilindrada -en la isla no podrás correr mucho, no hay autopistas ni autovías- a muy buen precio por día.

¿Donde alojarse en Menorca?

Respecto al alojamiento, las opciones son muchas y variadas, pese a la poca extensión de la ínsula. Primero tendrás que elegir si prefieres alojarte en una de las dos principales localidades, Maón y Ciutadella, o en otro pueblo pequeño como Sant Lluís, Binibeque, Fornells…

Mi consejo, si realmente quieres desconectar de todo, es ir a un pueblo pequeño y, a ser posible, en el mes de julio o septiembre. Binibeque es un lugar interesante. En los años 70 y 80 era un destino tradicional de los llamados hippies que veraneaban en la zona.

Razones para viajar a Menorca

Razones para viajar a Menorca

Ca Las Covas, el paraíso en Menorca

Y, una vez tengas tu alojamiento, sólo te quedará recorrer los rincones de la isla. En media hora de coche puedes atravesarla entera, con lo cual podrás entretenerte en cada sitio y ver la isla tranquilamente. Si tuviera que decir un único lugar recomendado, sin duda el nombre es Ca Las Covas. Después de un camino de tierra a coche o a pie, llegarás a un pequeño paraíso que se abre al mar.

Aguas limpias y transparentes, rocas altas, algún que otro bote detenido y bañistas -hay quien practica el nudismo- serán vuestros acompañantes en el camino. Entre las rocas encontraréis las cuevas que hace décadas habitaban los hippies que pasaban allí el verano.

Un servidor no iba preparado para ello, pero llevad el bañador y sentiros en plena libertad. Estaréis en vuestro pequeño paraíso.

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