Itinerario por las mejores ciudades medievales de España

España es uno de los mejores países europeos para conocer más del periodo medieval. Y la mejor ciudad para “hacer base” es, sin duda, Madrid.

La capital de España, Madrid, es uno de los mejores lugares en el país para hacer viajes de ida y vuelta. Además de la posición estratégica, la ciudad ofrece una gran variedad de medios de transporte. Para hacer un itinerario por las mejores ciudades medievales, el viajero puede optar por el tren <AVE>; o bien, hacer el recorrido en coche. La primera parada será la ciudad de Toledo.

Toledo

Esta ciudad se encuentra a sólo 72km de Madrid, lo que posibilita una visita rápida y sin complicaciones. La antigua capital de España es una de las ciudades medievales más bonitas de Europa y está ubicada en la cima de una montaña rodeada por el río Tajo. Antes de entrar en la ciudad, te recomendamos hacer una parada en el Mirador Del Valle, excelente punto para tener una hermosa vista panorámica. Sin embargo, el centro de la ciudad también ofrece reconocidos lugares de interés, entre ellos: el Puente de San Martín, con certeza, una de las estructuras más impresionantes de la ciudad de Toledo. El puente fue construido a finales del siglo XIV para facilitar el acceso en el lado oeste de la ciudad, ya que es el único puente en existencia antes de esta era el Puente de Alcántara. Sin embargo, la visita al pueblo no está completa sin una pasada por el Alcázar, principal monumento de la ciudad de Toledo.

Toledo

Ávila

La siguiente etapa de la ruta es la ciudad de las murallas: Ávila. El camino que conduce al lugar ya es una gran atracción del viaje. Optamos por una ruta alternativa, la Sierra de Gredos – una cadena montañosa situada en el centro de la península ibérica y declarada como parque regional. El lugar está lleno de picos y miradores, un escenario perfecto para los amantes de la fotografía.

La arquitectura medieval da encanto al pueblo de Ávila, completamente amurallado y considerado como patrimonio histórico de la humanidad. Siendo así, el primer camino para explorar el centro histórico es alrededor de las murallas. El trayecto, no muy extenso, ofrece una hermosa vista panorámica de la ciudad y abre el apetito para el plato típico de la región: chuletón, un filete enorme que puede ser acompañado por patatas fritas.

Para probar el manjar, una sugerencia es el Parador de Ávila, restaurante fuera de las murallas y ambiente tradicional. Con la energía recuperada, es hora de seguir el camino hacia el siguiente destino: Segovia. La ciudad es la cereza del pastel de este itinerario por poseer un ambiente muy ecléctico. Después de todo, ¿qué lugar podría tener una catedral gótica, un palacete árabe y un acueducto romano en perfecta armonía? Todos los monumentos son una parada obligatoria.

Segovia

Pero Segovia reserva otras sorpresas que gustará no sólo a los ojos, sino también al paladar. La ciudad, que forma parte de la región autónoma de Castilla y León, es famosa por la buena gastronomía. El plato típico es el cochinillo. Uno de los restaurantes más emblemáticos para degustar este manjar, y sin duda uno de los más buscados por los visitantes y amantes de la buena comida castellana, es el Mesón de Cándido (junto al acueducto). El plato es una buena opción para despedir este itinerario y encarar los próximos 90km de vuelta hasta la capital de Madrid.

 

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