Alicante: la perla de la Costa Blanca

Un breve recorrido histórico

Los primeros pobladores de la región se establecieron en las laderas del monte Benacantil, donde, actualmente, se encuentra edificado el Castillo de Santa Bárbara. Esta montaña se sitúa cerca del mar, proporcionando un alto nivel de seguridad, debido a su altura. De acuerdo con algunos historiadores, los Iberos se establecieron en su parte superior y la fortificaron. Algunos grupos de personas se establecieron en la zona de Benalúa, donde, más tarde, los romanos edificaron la ciudad de Lucentum, la predecesora de Alicante. Así mismo, vestigios de otras poblaciones también fueron encontrados en la Albufereta y en la Serra Grossa.

Alrededor del año 1000 a. C., los griegos y fenicios comenzaron a visitar la costa oriental de España, iniciando relaciones comerciales con los autóctonos, y desemepñando un papel importante en la difusión del hierro, del alfabeto y de la cerámica. Cerca de 600 a. C., los Ejércitos de Cartago y de Roma comenzaron a invadir la península y a luchar por su dominio. El general cartaginés Amílcar (padre del legendario Aníbal) fundó la fortaleza de Akra Leuké, en el lugar donde hoy se encuentra la moderna ciudad de Alicante. Los cartagineses conquistaron muchas de las tierras cercanas a Alicante, pero, al final, acabaron por perder frente al poderoso Ejército romano. Estos reinaron aquí por más de 700 años. Alrededor de 500 d. C., Roma se encontraba en declive y Alicante quedó bajo el dominio de los godos.

Alicante: la perla de la Costa Blanca

La actual ciudad fue construida por los moros, que allí reinaron hasta 1100. En 1246, Alfonso X conquistó la ciudad para el Reino de Castilla. En 1308, Jaime II incorporó Alicante al reino de Valencia. Cien años después, se convirtió en un puerto natural de Castilla y se desarrolló fuertemente el comercio marítimo. Debido a la paz y a la prosperidad granjeadas, Alicante floreció y se convirtió en el tercer mayor puerto de España, destacando en la exportación de vino, naranjas y aceite de oliva.

Como en otras ciudades portuarias, Alicante sufrió varios intentos de invasión, todas venidas por el mar. Durante el reinado de Carlos II, en 1691, la Armada francesa atacó Alicante durante siete días consecutivos. Más tarde, aquella que fue conocida como la Guerra de la Sucesión Española (1701-14), donde la ciudad se puso del lado de los Borbones y acabó por ser atacada por el Ejército inglés, que destruyó el Castillo de Santa Bárbara. Durante la Guerra de la Independencia, en 1804-14, se convirtió en la capital del Reino de Valencia, ya que esta ciudad fue tomada por el comandante general Suchet.

Sólo en el siglo XIX, Alicante consiguió de nuevo expandirse y prosperar. Con la llegada del ferrocarril, en 1858, se mantuvo vinculada a las otras grandes ciudades del centro de la península. Y así, la ciudad obtuvo su faceta de cosmopolita y se convirtió en el mayor puerto comercial de Valencia.

La historia reciente

La revolución española comenzó en el primer cuarto del siglo XX EL rey Alfonso XIII, fue obligado a abdicar y la República Española fue declarada en 1931. Los años siguientes, hasta la Segunda Guerra Mundial, se inició la Guerra Civil entre comunistas y socialistas y conservadores y liberales, hasta la llegada del general Franco al poder. Alicante fue una de las últimas ciudades que continuaron leales al Gobierno legítimo, por lo que los 20 años siguientes no fueron muy agradables, bajo la dictadura de Franco.

Tras la muerte de Franco, en 1975, tomó posesión el rey Juan Carlos I, que llevó a España hacia la democracia. Donde Valencia obtuvo, finalmente, su autonomía; después de un periodo de cuatro siglos.

Actualmente, la provincia de Alicante es la segunda ciudad más poblada de la Comunidad Autónoma Valenciana. Su puerto fue recuperado tras el declive industrial de los años 80 y se convirtió en una importante puerta de entrada a la ciudad.

Entretenimientos y atracciones

Alicante es famosa por la belleza de su avenida principal, con palmeras y decenas de tiendas de las principales marcas mundiales. Además, tiene asombrosas playas, plazas antiguas, parques de atracciones, aventuras y un clima excepcional.

Playa

Alicante cuenta con un ambiente de playa espectacular. Mientras te encuentras en Alicante, disfruta de la arena dorada, de los bares a la orilla de la playa y de un mar tranquilo. La playa más popular es la Playa de San Juan, ubicada a siete kilómetros al norte de la costa y accesible en autobús. Sin embargo, también hay playas dentro de la ciudad – Postiguet y Urbanova – en caso de que quieras algo más cerca.

Tabarca

Un pequeño paseo en barco a través de aguas cristalinas te llevará a la hermosa isla rocosa de Tabarca, oficialmente parte de Alicante. La isla fue la primera reserva marina de España, donde 1400 hectáreas de vida marina se encuentran protegidas y preservadas. Disfruta del calor del sol y de la brisa del mar, dando un paseo por las playas rocosas de la isla.

Vida nocturna

Desde las antiguas calles de El Barrio al puerto moderno, lo que el día tiene de la tranquilidad, la noche lo tiene de agitación.

Alicante: la perla de la Costa Blanca

Historia

Visita el MARQ – el galardonado museo de arqueología de Alicante – que muestra su historia antigua de una manera moderna e interactiva.

Comer paella

Ubicada en una región muy fértil, con vínculos históricos con muchas culturas y al lado del mar, Alicante cuenta con una deliciosa cocina mediterránea a base de verduras, pescados y mariscos frescos, aceite de oliva y arroz. Los platos de arroz son muy populares en Alicante y todos están “obligados” a probarlos… después de todo, la región es la cuna de la paella.

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